“Si hay que pararse frente a la empresa para detenerla, van a salir todos los jóvenes del valle a hacerlo”

El Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) del Bío Bío tiene aprobadas dos pertinencias para que la transnacional española Hidrowatt construya sendas centrales de paso en el Río Provoque, lo que mantiene en alerta y movilizadas a las comunidades de la zona. Aukin dialogó con la werken Pamela Rayman, quien entregó detalles reveladores del proceso de resistencia que se vive en el Valle de Elicura.

Por: Natascha Olivera

[Entrevista publicada en la edición puken de la Revista Aukin. Agosto de 2018]


¿Cuál es la actual situación del conflicto con la empresa chileno-española Hidrowatt?

-En abril nos enteramos que la central Provoque (segundo proyecto hidroeléctrico de Hidrowatt) no necesitaba pasar por el SEIA (Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental) porque no cometía ninguna infracción a la ley, así que en el SEA (Servicio de Evaluación Ambiental) también le dieron luz verde para empezar con los trabajos. Como Lov Elicura estamos preocupados por lo que pueda llegar a suceder si se instalan estas empresas acá en el valle. Nosotros como elicurache no hemos dejado de realizar diferentes acciones para oponernos a esta empresa que quiere destruir nuestros ríos. Si bien es cierto, todavía no se ve movimiento en terreno, la empresa no ha dejado de intentar llevar a cabo sus proyectos. En lo jurídico, hemos seguido denunciando esto para poder detenerlo.

En mayo del 2017 presentamos la primera denuncia en la Superintendencia de Medio Ambiente (del Biobío) en contra de Hidrowatt y su proyecto Gustavito, pero a la fecha, no hemos tenido respuesta. En cuanto a lo social, hay otras organizaciones que se están juntando y reuniendo antecedentes para oponerse también. Algunos dirigentes de comunidades presentarán otras denuncias, para ver si se puede detener en algo lo que ha aprobado el SEA.

Como mapuche del valle hemos realizado ngillatunes, que son parte del foco que nos moviliza a defender nuestro valle, porque es parte del buen vivir mapuche, porque sabemos que lo que ellos ven como desarrollo, como un recurso para ser explotado, nosotros vemos que hay vida, no solo para la gente, sino por nuestros leubu, nuestros ngen. El empresario no tiene la capacidad de ver eso, no sabe en que nos afecta a nosotros como mapuche, no ven que van a pasar a llevar a nuestros ngen que están en el leubu, en el mawidantü, en el winkul. Eso es lo doloroso, por eso se hizo hace poco un ngillatun en el espacio donde se quieren construir las centrales y esa es la forma en que nosotros nos vamos a movilizar, espiritualmente, nuestra forma más fuerte. No vamos a dejar de lado lo jurídico, pero estamos claros que no es mucho lo que se puede hacer desde el punto de vista legal.

Ha pasado un año desde la primera denuncia interpuesta en la Superintendencia de Medio Ambiente, ¿cuál es la razón del por qué no han tenido respuesta?

-La verdad, es que no tenemos mucha información al respecto. Se supone que en la teoría están dentro del plazo legal para responder. Pero nosotros creemos que es burocracia y falta de interés para frenar el proyectos. No le dan la importancia que tiene y los empresarios saben bien lo que hacen. Ellos tienen permiso para dos centrales que presentaron fraccionadas: Gustavito de 2.3 MW y Provoque de 2.1 MW, y para que sean obligados a pasar por el SEIA deben tener una potencia de más de 3 MW, por lo que no estarían infringiendo la ley. Y esto le permite también a la empresa no hacer consulta indígena, que es donde saben que perderían.

¿Entonces, cómo podrían definir la estrategia que tienen ustedes para pelear contra Hidrowatt, entendiendo que la empresa ya tiene dos pertinencias aprobadas para intervenir los ríos del valle?

-Como le contaba, en el plano jurídico usaremos todas las instancias, estamos agotando lo de la Superintendencia, pero todavía nos queda el Tribunal Ambiental de Valdivia. Por otro lado está el movimiento social que se da en el Valle de Elicura, que no ha dejado de estar, o sea, estamos igual que ellos, no hemos desaparecido. Hay más organizaciones que se están sumando al rechazo a esta empresa y cada una se mueve desde donde puede. Hay organizaciones o personas que no tienen mucho manejo y acceso a las redes sociales o medios de comunicación, pero trabajan igual desde otro ámbito. Pero sabemos que si hay que pararse frente a la empresa para detenerla, van a salir todos los jóvenes del valle a hacerlo. Hay gente que nos apoya con pancartas en sus casas. Los más antiguos trabajan desde el lado más institucional, la semana pasada (inicios de junio) hubo un concejo municipal acá en el valle en donde se firmó un documento, como una especie de decreto, en donde la Municipalidad de Contulmo se compromete a no darle a Hidrowatt el permiso de obras que necesita para empezar a construir. Nosotros como jóvenes no creemos mucho en este tipo de tratos con las instituciones porque sabemos que ellos trabajan con intereses propios, pero es parte también del trabajo que han hecho algunos dirigentes para que las centrales hidroeléctricas no se instalen en el valle.

«Ya ha sido mucho lo que se ha abusado acá en el Valle de Elicura, lo que se ha hecho con nuestros recursos, nuestro medio ambiente, como se ha intervenido, como se ha destruido y ya basta, no vamos a dejar que esto siga sucediendo».

Por ejemplo, la municipalidad de Contulmo ha gestionado el tema de la zona ZOIT (Zona de Interés Turístico) en la comuna, a trabajado con gente del valle que se dedica al turismo para, según ellos, fortalecer esta área con los recursos que llegan por ser ZOIT, sin embargo no le tocan un pelo a las forestales que son las que han depredado el bosque nativo, los que han secado las corrientes de agua y las que por rebote han generado que el Lago Lanalhue se esté apantanando, porque los caudales que lo alimentan cada vez llevan menos agua. Entonces, ¿de qué turismo hablan, el de los winkul llenos de pinos y eucas? ¿los ríos sin caudal? ¿pequeñas islas de bosque nativo? además de una que otra ruka que puede mostrar algo de cultura mapuche, turismo étnico, que no enseña nada, sólo nos muestra como algo folclórico.

Lo importante es que nosotros como mapuche tenemos claro lo que tenemos que hacer desde nuestra cultura, o sea, dentro de la ceremonia que se hizo, nos hablaron nuestros ngen, nuestros pu lonko y ya nos dijeron qué debemos hacer y en eso estamos claros, sabemos con la gente que podemos trabajar, con quienes vamos a hacer las cosas y es en eso en los que estamos confiando. Si hay que salir a las calles a detener a los camiones, si hay que pararse frente a ellos, lo haremos. Nosotros sabemos que cuando las grandes empresas intentan instalarse en los territorios, el estado ya sabemos a quienes van a reprimir. Pero nosotros vamos a defender nuestro valle como sea. Ahora nos toca esperar. Esperaremos en lo jurídico y esperaremos el momento en que ellos quieran venir a construir. No podemos decir con claridad cuáles serán cada uno de los pasos a seguir, pero sí decimos que no les será fácil. No van a entrar. Ya ha sido mucho lo que se ha abusado acá en el Valle de Elicura, lo que se ha hecho con nuestros recursos, nuestro medio ambiente, como se ha intervenido, como se ha destruido y ya basta, no vamos a dejar que esto siga sucediendo.

Y en cuanto a los chilenos y campesinos no mapuches en el conflicto. ¿Cuál ha sido su rol?

-En su momento, cuando esto estalló, en junio del año 2016, se vio gran interés de parte de toda la gente del Valle de Elicura, fueron pocos los que se quedaron en sus casas sin hacer nada, pero en la actualidad creo que ellos están esperando respuestas de la gente que está trabajando para que Hidrowatt se vaya. Yo creo que ellos van a apoyar, si hay que tomarse la carretera ellos van a ir, si hay que paralizar ciertas cosas ellos van a apoyar. Pero no dan mucho su opinión, no se vinculan mucho. Dentro de nuestro Lov también hay personas que no son necesariamente mapuche, pero que tienen pensamientos y visiones que son netamente mapuche, o sea, cómo defender nuestro territorio, defenderlo de las explotaciones que realizan las diferentes empresas como los monocultivos que hay acá en los winkul del valle (forestales Mininco, Arauco y otros particulares). Pero hay de todo, hay gente que se va sumando de a poco, y otros que en el camino se van dando vuelta la chaqueta, porque las empresas también hacen sus jugadas. Éstas empiezan a tener un rol en las comunidades y las juntas de vecinos.

Por ejemplo, Hidrowatt llegó a la junta de vecinos que está más cerca del lugar donde quieren instalar las centrales y llegaron a hacer su lobby y la gente de la junta de vecinos estaba dispuesta a escucharlos y que les presentaran el proyecto, aunque eso finalmente no llegó a suceder.

«Nosotros no le creemos (a Forestal Mininco) su rechazo al proyecto o más bien el apoyo al movimiento que está defendiendo el territorio, por todo lo que han hecho todos estos años. Nosotros creemos que quieren evitarse los problemas con la gente, con las comunidades».

Usted mencionó anteriormente el tema de los monocultivos y el daño que viene arrastrando el Valle de Elicura. Nosotros sabemos que Forestal Mininco ha insinuado el rechazo al proyecto hidroeléctrico. ¿A qué cree que se debe esto entendiendo que es bastante extraño que esto venga desde una empresa extractivista?

-Nosotros no le creemos su rechazo al proyecto o más bien el apoyo al movimiento que está defendiendo el territorio, por todo lo que han hecho todos estos años. Nosotros creemos que quieren evitarse los problemas con la gente, con las comunidades. Es una estrategia de parte de ellos, quieren quedar bien con las comunidades o con ciertas personas o dirigentes que trabajan con ellos, para así poder seguir trabajando tranquilos los cultivos que tienen en los cerros, quieren poder cosechar tranquilos. Por eso el rechazo, por que dicen que están a favor de la defensa que se está haciendo de los ríos. Es solo una jugada estratégica, porque si realmente ellos tuvieran interés, dejarían de plantar, dejarían de hacer daño a los winkul plantando pinos y eucaliptos. Pero ellos siguen haciendo eso, siguen explotando los bosques y plantando más árboles que dañan la tierra y el agua, no hay respeto por las quebradas, donde están los trayenko, los witrunko. Ahora se llenan la boca con su proyecto de restauración de cuencas hídricas financiado por el estado, es un chiste!

¿Y qué relación ve usted entre estos proyectos hidroeléctricos y otros proyectos extractivistas que se están ejecutando y otros que se proyectan en Wallmapu?

-Yo creo que éstos proyectos o micro proyectos tienen todos un fin en algo más macro, algo más grande que se viene a este territorio, yo creo que todo va de la mano con otros proyectos que se quieren hacen en la zona costera de la región, todo tienen un fin en común. Yo creo que es necesario que la gente se informe, investigue, que esté preparada. Acá en el valle tenemos las centrales de paso, que se supone no son lo mismo que una gran hidroeléctrica, pero que al final en la construcción, sí tienen que hacer una represa y el daño es grande igual. Para la costa el tema de las carreteras, de los proyectos salmoneros, todos son parte de algo más grande y eso se llama IIRSA y éste tiene decenas de proyectos que le venden a la gente como planes de desarrollo para las comunas y regiones. Nosotros sabemos que no es así. Ese tipo de desarrollo sólo traerá más devastación. Nuestra gente tiene que saber que las carreteras no son para ellos, son para las empresas que tienen que transportar los recursos explotados, los camiones mineros, forestales, salmoneros necesitan caminos más anchos, mejores vías, nosotros no. La minería necesita energía, son para ellos las hidroeléctricas, no para la energía de nuestras casas. Los terminales de gas igual, todos los efectos de esos proyectos extractivistas significan la muerte de nuestra tierra y enfermedad para nosotros. La gente tiene que estar preparada para dar la pelea y defender nuestro territorio y su propia salud.-