Carlos Bresciani y arribo del Papa: “Los tiempos ya no están para visita de doctores”

Cuenta la historia que el lonko Teodoro Huenuman del Lov Huenuman Antivil, al sur del Tirúa, retó a la misión jesuita a un juego de palín para decidir su suerte. Si ganaban el palín, se daría paso respetuoso a los misioneros, de lo contrario serían decapitados. El relato es del sacerdote Carlos Bresciani, líder de la misión jesuita en Tirúa. En su vivienda del sector Las Misiones, donde reside hace 12 años, recibe a Aukin para dialogar sobre la visita del Papa Francisco y sus implicancias con el conflicto territorial existente en Wallmapu.

Entrevista y redacción: Daniela Salazar y Alihuen Antileo García


¿Por qué territorio Mapuche?

-Estoy aquí, porque me invitaron a colaborar y por un deseo personal propio y místico, de querer acompañar los procesos de dignificación de la vida de los pueblos. Sin muchas herramientas, más bien desde la intensión y con el deseo de no imponer, si no de dejarse permear por el territorio y ensanchar las propias visiones, romper algunas otras, poder mirar con otros ojos la propia realidad, la propia identidad, la propia nacionalidad. Son las cosas que me cautivaron y me pusieron en situación, hace como 30 años atrás, cuando estuve en una comunidad para el sur y tuve la experiencia de decir aquí estoy en otro país, en otro lugar y fue la experiencia de sentirse extranjero. Desde la experiencia de fe, creo que, si esto me toca, algo tengo que hacer con esto que me atraviesa y ese algo significaba volver al territorio, aportar en esos procesos y por eso estoy acá. Es un deseo personal  que se une al deseo institucional de la compañía.

¿Qué labor realizas en el territorio lavquenche?

-Los que estamos aquí, tenemos una presencia que llamamos intraeclesial, que significa acompañar en la Fe a los católicos del lugar, sin un afán proselitista, ni de andar convenciendo, solo de acompañar a los que son en su Fe y tratando que esa Fe no los y las aliene del territorio, ni de lo que pasa acá, sino más bien unirlos en su propio territorio y en su propia identidad.

Por otro lado uno acompaña procesos, que no necesariamente son de iglesia o católicos, sino vinculación afectiva, uno va conociendo el territorio y se va vinculando, a partir de la plataforma eclesial se habre a otras realidades en donde surgen algunas iniciativas, que hemos ido queriendo colaborar, acompañar y potenciar.  Una de esas es la Relmu Witral y así otras más pequeñas, como ayuda en mano de obra en el trabajo del campo de algunas familias,  además otras vinculaciones con lo que es el Hogar de Cristo, con adulto mayor y así van surgiendo otras iniciativas de vinculación de estar aquí, de la vida local, el agua, del estar viviendo aquí en el campo. Hoy acompaño un proceso en Sara de Lebu, con gente que quiere rescatar su lugar en todo sentido, un cementerio de la comunidad que quieren legalizar.

Me parece impresentable que (el Papa) no se junte con dirigentes, con aquellos que están sufriendo el problema que el mismo ha acusado con muy buena lucidez, más allá de la ecología barata, más bien profunda que tiene que ver con un modelo capitalista extractivista instalado en los territorios, y que él dice que eso no está bien, que esas palabras estén acompañadas de gestos, es fundamental.

El rol de la iglesia en el proceso de despojo y colonización del pueblo Mapuche ha sido fundamental: despojo de su conocimiento espiritual, persecución y asesinato de muchas machi y hoy se sigue evidenciando esta complicidad. Por ejemplo, vemos representantes de la iglesia bendiciendo carros de Fuerzas Especiales de Carabineros para reprimir comunidades. En ese contexto ¿cuál es el valor que le entregas a la visita del Papa Francisco?

-Lo primero que se me viene a la cabeza: visita de doctor y los tiempos ya no están para visita de doctores. Entonces, esta visita de tres días es impresentable, porque en el fondo se traduce en tres actos masivos, como de la parafernalia de la cristiandad. Él (Papa Francisco) tiene una sensibilidad especial con el tema medio ambiental y con lo que significa eso para los grupos humanos y los pueblos originarios, me parece impresentable que no se junte con dirigentes, con aquellos que están sufriendo el problema que el mismo ha acusado con muy buena lucidez, más allá de la ecología barata, más bien profunda que tiene que ver con un modelo capitalista extractivista instalado en los territorios, y que él dice que eso no está bien, que esas palabras estén acompañadas de gestos, es fundamental. Estamos en los tiempos en que las palabras no bastan.

Por ejemplo en Perú tienen organizado un encuentro en la Amazonía con dirigentes que tienen problemas directos con una petrolera, eso es un gesto concreto, para apañar un proceso en contra de lo que significa una industria.

Aquí se reduce todo en un acto masivo donde se resaltarán solo las palabras. Y él va a estar en un lugar, donde se va a hacer la misa (en la Base de la Fuerza Aérea de Chile del sector Maquehue) con una historia muy mala. Fue centro de detención y tortura en dictadura, donde hubo un cura que fue torturado ahí, aparte de las demás cientos de personas que vivieron el horror. Entonces, primero estoy en un lugar donde se violaron los derechos humanos y segundo en un territorio que no es neutral, tiene identidad y dueño, debieran resaltarse esta parte de la historia. Si no se hace cargo de estas cosas a mí me desilusionaría mucho, pero no influiría demasiado en lo que nosotros hacemos en los territorios.

La jerarquía de la iglesia no pareciera entender todo esto…

-La iglesia parece monolítica pero es súper diversa en su exterior, pareciera que es una sola, que funciona con orden de mando, pero por dentro es muy diversa, con varias corrientes, obviamente hay corrientes que pesan más. Digo esto porque parte de las malas prácticas que no colaboran en un proceso real de dignificación y descolonización son las prácticas que ha tenido el obispo (Francisco Javier Stegmeier) en donde se realizará la misa. Este hombre desmanteló el esfuerzo de hombres y mujeres bien comprometidos con el tema de las comunidades, tanto así que uno de ellos estuvo resguardando el cuerpo de Matías Catrileo junto al obispo anterior, eso habla como aún prevalecen mentalidades coloniales que en el fondo creen que anunciar la palabra del Dios significa hacerlos a todos iguales. Eso no es enunciar la palabra del señor para mí.

Entonces todo el proceso de conflicto que ha habido con la iglesia en general es porque ha habido prácticas horribles de relacionarse con el territorio, de entender la realidad, yo a veces me pregunto: ¿en qué mundo viven? Lo digo públicamente: el Obispo de Villarrica  (Francisco Javier Stegmeier) ha sido nefasto para la iglesia en general y para el territorio en particular. Él tuvo el problema con Llaguepulli por no entender que el magisterio y la escuela estaban en un territorio concreto y comenzó a echar gente porque pensaban distinto. No entender que el lugar recuperado por la comunidad del Machi Fidel Tranamil estaba sentado sobre un título de merced que es como usar un auto robado, igual eres culpable por receptación, a pesar del aviso que en su momento le dijo a la institución, esa tierra tiene dueño incluso con papeles, entonces no pueden comprar eso. Algunos obispos padecen de ceguera sobre el lugar donde están ubicados.

En Chile siguen habiendo practicas coloniales, este papa ha hablado un poco sobre esto diciendo que debemos cambiar como humanidad, pero uno ve como su visita representa un costo económico grosero…

-El aparataje económico es injustificable, pues en Chile la visita se ha reducido a un mega evento, mientras las realidades más agudas serán invisibilizadas. Aquí se juega la imagen país, cosas políticas, al Papa lo invita el Estado de Chile y no solo porque lindo que hable de la palabra de Dios, algo espera el Estado y las presiones políticas de los poderes económicas son terribles, para que diga lo que quieren que diga.

La recuperación territorial es un proceso social que tenía que venir y que debe continuar, ya que nace del deseo legítimo de un pueblo por recuperar lo que es propio, sin permiso, pues no tienen por qué pedirlo, ya que cuando han conversado se les han cerrado muchas puertas. Lo encuentro de una dignidad de persona y de un pueblo que yo admiro, como me gustaría que nos paráramos así frente a otras cosas desde otros grupos sociales.

¿Qué opinas sobre la recuperación territorial y la reconstrucción de la sociedad Mapuche?

-Pienso que la recuperación territorial es un proceso social que tenía que venir y que debe continuar, ya que nace del deseo legítimo de un pueblo por recuperar lo que es propio, sin permiso, pues no tienen por qué pedirlo, ya que cuando han conversado se les han cerrado muchas puertas. Lo encuentro de una dignidad de persona y de pueblo que yo admiro, como me gustaría que nos paráramos así frente a otras cosas desde otros grupos sociales. En ese sentido el tema del control territorial son intentos de hacerse cargo del territorio, pues durante todo mi trabajo en el transcurso de los años en concreto: nadie quiere que otro decida que hacemos o como vivimos en nuestro territorio, eso es algo que está en la vena de todas las comunidades, esta es mi tierra, esto me importa y nos importa a nosotros, quien viene, quien no, qué institución se acerca y cual no, eso es bien común y esto se une a una corriente que se ha permeado a la sociedad en general que es el anhelo de decidir por tu propio territorio. A mí me llamó la atención un reportaje en la población La Victoria, Santiago: Como los cabros hablaban de su territorio, de cómo se hacen cargo de su territorio, yo dije: “esto es herencia Mapuche absolutamente” es un triunfo del movimiento Mapuche en el pensamiento de la sociedad en general. Hacerse cargo del territorio donde vivimos. Esto se relaciona con la crisis de democracia actual, la crisis de las instituciones, la crisis de la participación ya que no se construye poder local, organización territorial, estratégicamente se ha quitado el poder desde las personas para que se mantenga el orden impuesto.

La recuperación y reconstrucción territorial es un proceso desde el espíritu, muy potente, con grados de compromiso disímiles pero que apuntan a un modelo de sociedad distinto, donde el movimiento Mapuche lleva la delantera en la propuesta del poder territorial, el movimiento más político o que lidera estos pensamientos autonómicos instalan ideas que todos necesitamos desarrollar como sociedad en general, reconstrucción, participación, poder territorial, otras formas de hacer política, que en la medida que el movimiento sepa permear al resto de la sociedad, liderará con más fuerza una propuesta de sociedades distintas.