Xipamün Pu ülka: ¡que se vayan los codiciosos!

El pasado 11 de noviembre fue lanzado en Lleu Lleu el libro “Xipamün pu ülka1: la historia de cómo Mininco y Bosques Arauco se hicieron dueños legales de la cordillera de Nahuelbuta y el proceso actual de recuperación”.


El libro, recoge antecedentes de los territorios Huentelolén, Pocuno, Alto Antiquina, Lleu-Lleu, Choque, Cura-Paillaco Rucañanco y Colcuma, en lo que hoy se llama el sur de la Provincia de Arauco, y de Cuyinco en la comuna de Los Alamos. Está narrado en primera persona, desde los mismos territorios en resistencia.

No existe autor individual, fue redactado al calor de la lucha y explica cómo las forestales se apropiaron del territorio mapuche lavkenche y busca ser un aporte para la discusión política, un referente de lucha y también para la autocrítica. Aukin tuvo acceso a la introducción completa del libro, la que comparte de forma íntegra con sus lectores.

Introducción

Este libro es el resultado de un proceso de investigación y de diálogo en el que hemos confluido varios sectores en resistencia mapuche lavkenche. Se recogen antecedentes de los territorios Huentelolén, Pocuno, Alto Antiquina, Lleu-Lleu, Choque, Cura-Paillaco Rucañanco y Colcuma, en lo que hoy se llama el sur de la Provincia de Arauco, y de Cuyinco en la comuna de Los Alamos. En el contexto actual de masificación de la lucha contra las forestales en nuestro territorio, se nos ha acusado no sólo de violentistas sino también de ladrones y delincuentes comunes, por parte de las forestales y el gobierno. Como una forma de explicar la ilegitimidad de esas acusaciones, surgió la necesidad de escribir la historia que nos han transmitido los mayores, sobre cómo llegaron las empresas forestales engañando y apropiándose de nuestro territorio por la fuerza. La sociedad chilena e incluso el Estado chileno ya han reconocido que hay una deuda con el Pueblo Mapuche. Esto se menciona en los documentos oficiales del Estado de Chile, como es “Verdad Histórica y Nuevo Trato para los Pueblos Indígenas”. El problema es que, a pesar de que se acepta que antiguamente hubo una usurpación, para quitar validez a nuestra lucha se argumenta que “los actuales propietarios generalmente compraron las tierras sin infringir la ley, estando por lo tanto eximidos de toda culpa.”2

a pesar de que se acepta que antiguamente hubo una usurpación, para quitar validez a nuestra lucha se argumenta que “los actuales propietarios generalmente compraron las tierras sin infringir la ley, estando por lo tanto eximidos de toda culpa

Además, dicen que los usurpadores tienen “derechos por prescripción”, es decir que “pasó la vieja”. Esto se debe a que existe en la historiografía un vacío respecto a cómo se constituyó la propiedad forestal durante la dictadura en nuestro territorio en conflicto. Los historiadores y antropólogos terminan sus libros contando la Reforma Agraria y poniendo como hito final 1973, a lo más mencionando que luego llegaron las forestales, pero no detallan cómo. Luego los nuevos historiadores comienzan a contar la historia mapuche contemporánea basándose en las organizaciones (Ad Mapu, Consejo de Todas las Tierras, CAM), pero se omite la forma fraudulenta de apropiación del territorio por parte de las empresas forestales. Las forestales dicen que “compraron sin infringir la ley”, lo que no extraña porque los miembros de sus directorios son parte fundamental de la elite empresarial y política que inventa las leyes; las hacen y deshacen a su antojo y conveniencia. Sin embargo, no es cierto que no infringieron la ley, lo hicieron una y otra vez. La historiografía habla de la llegada de las forestales a nuestro territorio como si hubiera una continuidad legal entre la usurpación inicial (a partir de 1875 aquí en Lavkenmapu), y los títulos de propiedad actual (“así que está todo prescrito”).

Pero esto no es así. No es que las forestales hayan comprado legalmente, hace poco tiempo, terrenos que fueron usurpados hace más de 100 años, y que múltiples traspasos de mano en mano “saneen” la historia. Sino que su llegada se realizó a través de un nuevo proceso de usurpación violenta. Es decir que 100 años después, en el contexto de la dictadura, se volvió a repetir la historia, por lo que la usurpación forestal es memoria reciente en nuestra gente. Cuando se acepta que antiguamente hubo una usurpación, pero se argumenta, como lo hacen historiadores connotados, que “los dueños actuales no tienen culpa”, es que hay un desconocimiento de la historia que ahora vamos a contar.

A medida que avanzaba nuestra investigación, nos vimos en la necesidad de establecer un paralelo entre la usurpación reciente, forestal, con la usurpación ocurrida 100 años antes. Esto porque existían demasiados puntos en común: la corrupción de la clase política, la militarización, la legalidad como apariencia para justificar la violencia, la institucionalidad y la fuerza del Estado al servicio de la usurpación por parte de particulares, el móvil del “desarrollo económico” y la productividad, el amedrentamiento a nuestra gente, el terror, la represalia ejemplificadora a los que se rebelan. Por ese motivo, luego seguimos investigando los papeles notariales hasta llegar a 1875, y escribimos un capítulo al que hemos llamado “100 años antes”.

Las forestales dicen que “compraron sin infringir la ley”, lo que no extraña porque los miembros de sus directorios son parte fundamental de la elite empresarial y política que inventa las leyes; las hacen y deshacen a su antojo y conveniencia. Sin embargo, no es cierto que no infringieron la ley, lo hicieron una y otra vez

Para esa parte nos basamos tanto en documentos notariales como en las leyes que estaban vigentes en esos años, además de muchos escritos que dejaron los usurpadores y autoridades wingka. El resultado de esa investigación es desmitificar que la pérdida del territorio sea la pérdida de los “Títulos de Merced”, o que el Estado haya entregado el territorio a honestos colonos bienintencionados que también hayan sido engañados. No, como se verá, el Estado mismo en esa época denunciaba la apropiación fraudulenta e ilegal por parte de los particulares, apropiación que fue la base del latifundio hasta la reforma agraria. Sin embargo, cuando nuestros antepasados se levantaron frente a esa apropiación, el mismo Estado puso las armas para asesinarlos, en nombre de la “productividad”, aún reconociendo que había una usurpación.

También se vio la necesidad de entregar una mirada de nuestra lucha actual, y un análisis crítico de los procesos que hemos vivido como comunidades y lov en resistencia en estos últimos años, ya que no escribimos como historiadores o intelectuales, sino desde nuestras propias vivencias, para explicar las razones de la lucha de nuestro pueblo, de la que somos parte. Así surge el capítulo que hemos llamado “Aukan taiñ küme mongeal” (levantamiento para vivir bien). En ese capítulo haremos un breve análisis crítico del período anterior de movilizaciones lavkenche, como parte del movimiento mapuche (1990-2010). Ahí surgieron varios conceptos importantes que hoy se trabajan en el día a día en los distintos procesos de resistencia y reconstrucción del Pueblo Mapuche: territorio, autonomía, liberación nacional; el weichan entendido como la resistencia para la reconstrucción de la Nación Mapuche. En ese capítulo definiremos también nuestra etapa actual de movilizaciones como Pu Lov3 y Comunidades Lavkenche en Resistencia.

También se vio la necesidad de entregar una mirada de nuestra lucha actual, y un análisis crítico de los procesos que hemos vivido como comunidades y lov en resistencia en estos últimos años, ya que no escribimos como historiadores o intelectuales, sino desde nuestras propias vivencias, para explicar las razones de la lucha de nuestro pueblo, de la que somos parte.

Hablaremos de los logros y también abordaremos críticamente las falencias y los desafíos, explicando qué entendemos por autonomía, y las dificultades y contradicciones en lo que es la masividad de la movilización basada en el madereo, especialmente por la crisis ecológica, social, y por la proyección del movimiento y la vida mapuche. Por último haremos un breve relato con la respuesta del Estado militarizando actualmente el territorio, lo que no ha logrado parar nuestra lucha, sino que seguimos fortaleciéndonos. Esto no con el interés de lamentarnos o victimizarnos, ni mover a compasión, sino para mostrar cómo sigue siendo una mentira la excusa del “estado de derecho”, desde que llegaron a usurpar hasta hoy. Analizando la historia vemos que hay una estrategia constante de los usurpadores: corrupción del Estado, castigar al que se resiste para amedrentar al pueblo completo, chantajear para que no se unan a la resistencia, usar toda su propaganda para mostrar la resistencia como delincuencia, y premiar económicamente a los temerosos (aliados, serviles, etc.), para aislar a los rebeldes. Así lo hizo Cornelio Saavedra, así Augusto Pinochet, y también los gobiernos de los últimos años, entre ellos la actual presidenta Michelle Bachelet.

Este libro es parte de la memoria de nuestras comunidades. Nuestros antepasados desarrollaban este mismo acto de comunicar en el wewpin, y hoy nosotros también podemos escribir. Más adelante los libros serán en mapudungun (incluso ya los hay), porque nuestra reconstrucción avanza cada vez más. En nuestro territorio se irá recuperando la lengua lentamente, habiendo dos generaciones que no la hablaron, pues los jóvenes actuales se interesan, así como se ha ido recuperando el gillatun, han ido resurgiendo machi con espíritus de weichan, y ya nadie se avergüenza.

Escribimos para nuestro pueblo, para y con nuestra gente que tiene la convicción de la lucha, pero a veces faltan las palabras para expresarlo en una reunión o frente a una autoridad experta en engañar. Escribimos para los que lucharán después de nosotros. Para los peñi de los otros territorios en resistencia. Escribimos con nuestros presos de Lebu, para los presos mapuche de las otras cárceles. También para los no mapuche que reconocen en este territorio histórico la existencia de la Nación Mapuche, para los que solidarizan en todo el mundo con nuestra causa, para la gente no mapuche que en otras partes lucha por proteger sus territorios de la ambición del wingka, del capitalista, para los que luchan por un mundo mejor, donde se pueda vivir respetando el itrovil mongen, buscando el kume mongen4

Ojalá nos pudieran leer los que luchan en el norte de Chile contra la minería, los que sufrieron los incendios entre la V y VIII Región, los williche y chilotes afectados por las salmoneras, los que luchan contra las AFP, los que son humillados en los consultorios, los niños que crecen en el SENAME. Ojalá este libro pueda llegar a las bibliotecas de las escuelas, liceos, institutos y universidades. Escribimos para contarles que luchando se vive mejor, que el weichan también es un camino.

Esperamos que este libro sea un aporte para la historiografía que ha olvidado hablar de cómo las forestales se apropiaron de nuestro territorio, pero también un aporte para la discusión política, un referente de lucha y también para la autocrítica.

  • Xipamün pu ülka: 174 páginas
  • Pu Lov y Comunidades Lavkenche en Resistencia
  • Editorial: Libros del Perro Negro

Notas

  1. Xipamün Pu Ülka: La traducción literal sería “Váyanse los Codiciosos”. La palabra ülka es antigua y actualmente se usa poco. Se usaba por ejemplo para un animal goloso, que no se llena nunca de comer. Podría decirse que el capitalista es así, el que ve el territorio solamente desde una perspectiva del lucro y la ambición desmedida.
  2. “Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas”, Octubre de 2003, p.634.
  3. Una aproximación de lo que podría ser el Lov (Lof), sería el espacio territorial básico que habitaban las familias mapuche antiguamente, entendidas como familias extendidas, la parentela, lo que se podría llamar o traducir como “sector”, delimitado tradicionalmente por hitos geográficos (quebradas, esteros, cerros, etc), y con estructura política propia (autoridades como longko, machi). Es el espacio territorial a reconstruir y recuperar hoy por los vecinos y familias de un sector (comunidad), ya que las actuales comunidades reconocidas por el Estado derivan de los Títulos de Merced en que fueron reducidos los antepasados, además de la migración que hubo producto de la guerra.
  4. Itrovill Mongen sería como la biodiversidad, las distintas formas de vida, cada una. Küme Mongen es el buen vivir o vivir de buena forma.